1983, el regreso de la democracia

 

Todos habíamos aprendido la lección. 1983 era la hora de votar. Era el pueblo el que se expresaba. En 25 de Mayo Estévez quedaba consagrado como intendente municipal. Faviano se iba a la Legislatura. Rocco controlaba el bloque de la UCR y Rodolfo Pérez Azumendi (46) sería el primer presidente de un Honorable Concejo Deliberante, una institución que había pasado al archivo en marzo del ´76, que no solo no contaba con bancos ni con espacio físico, sino que estaba olvidada en la práctica popular, ya acostumbrada a hacer lo que decía el tirano de turno.

 

La tarea del primer secretario del HCD, Marcelino Cirilo Gómez, no consistió en ordenar las oficinas del Concejo Deliberante, más bien de hacer todo de nuevo, ya que, simplemente, no existían ni diario de sesiones, ni actas, ni documentación alguna, ni butacas, ni Bandera Nacional. El Proceso había destruido esta fundamental cédula democrática.

 

Las fotos recuerdan el voto de todos. Hasta la del ex presidente de facto, Leopoldo Fortunato Galtieri, que después iría preso por Malvinas, quien lo hacía en silencio. Alfonsín había sido uno de sus compañeros de estudios en el Liceo Militar General San Martín, junto a Harguindeguy y Vaquero.

 

Pero habían tomado caminos distintos para ser presidente de la Nación. Uno había entrado de noche, había optado por un golpe de Estado. El hombre de Chascomús era un abogado que había fundado un movimiento interno siendo un joven concejal de su pueblo, había sido un importante defensor de su bloque en la Cámara de Diputados y se había gastado los zapatos buscando adhesión a sus ideas, batallado frontalmente a sus adversarios internos y externos y había terminado aquella agotadora campaña con lágrimas en los ojos, hablando a una multitud como nunca antes vista en la Plaza de la República, sabiendo que tenía a medio país en puño.

 

Sus amigos mostraban el apoyo de "Coca-Cola", la foto hablando sobre unos viejos cajones rojos de la tradicional gaseosa. En el acto había estado Jairo, quien llegaba especialmente de España. El país estaba en un momento histórico. De democracia para los tiempos.

 

Los actores Luis Brandoni y Osvaldo Miranda con la opción de Alfonsín en sus pechos, mientras se escuchaba la música de la "chacarera radical".

 

En el acto de cierre de 25 de Mayo estuvo Federico Storani, quien bajó del auto frente al Comité Radical de vaquero y con la camisa afuera, luego de una larga semana de giras proselitistas por el interior de la provincia. La multitud se congregó en la esquina del club Alumni

 

La convocatoria del comité había sido abierta y que la gente llevara empanadas, en colaboración con los gastos. Había un camión de empanadas radicales. Y por sobre todo la alegría de ser protagonistas de un tiempo nuevo. (Viaje al fondo del archivo: www.revistarenovacion.com.ar/libro.htm)