Guillermo Faviano: "Lo que más llama la atención es la globalización o tal vez la penetración norteamericana, con sus empresas, sus marcas, su música, sus grandes firmas..."

 

17 01 09 - Nuevamente el ex diputado Guillermo Faviano cuestiona a la dirigencia política. Lo hizo respondiendo a un breve cuestionamiento, que agradecemos. "Todas las decisiones de los tres sectores radicales (los que apoyaron a Lavagna, a Carrió y a Cristina Kirchner) se tomaron mirando encuestas y con especulaciones personales, no respondieron a convicciones, señaló. La política es hoy en todo el mundo el juego de permanecer en el poder, el de mantenerse, todo lo demás es secundario, al hombre político sólo le interesa el cargo público, reiteró

 

Supongo que venís siguiendo de cerca la crisis internacional y sus consecuencias en el país. ¿Puede comenzar algún cambio con la asunción del nuevo gobierno de los Estados Unidos, Guillermo?

 

Siempre es difícil hacer pronósticos, pero los problemas de EE.UU. son muy grandes, de modo que el nuevo gobierno se va a ocupar mucho del frente interno que de Latinoamérica. Además los demócratas son más proteccionistas que los republicanos y esto también pueden afectar a Latinoamérica. Por otra parte, Obama por ser una persona de color, pareciera que es un revolucionario, pero sus antecedentes no dicen nada de eso.

 

Has visitado varios países, desde Cuba a varias ciudades de Brasil, EE.UU., la zona donde viven los mayas en Guatemala y varios de Europa. ¿Qué es lo que más te ha sorprendido de la crisis internacional y de vida de esos pueblos que has visitado?

 

He visitado siempre países de occidente o a lo suma Europa Oriental, de modo que mi visión es muy parcializada. El mundo es muy grande y mi conocimiento pequeño. Lo que más llama la atención es la globalización o tal vez la penetración norteamericana, con sus empresas, sus marcas, su música, sus grandes firmas. Que los diarios de cada país como sucede en la Argentina dediquen grandes espacios a la política de EE.UU., la uniformidad que se va apreciando, en las costumbres, en la forma de vida, en la vestimenta, en la música, en la publicidad, etc. Que cuando uno enciende un televisor ve muchos de los programas que vemos en 25 de Mayo, que en todo el mundo la gente común piensa que los políticos son corruptos y cree que están más para acomodarse ellos que para servir, que no creen en la política y que todos los ciudadanos ponen énfasis en las salidas individuales no creen tanto en los proyectos nacionales ni comunitarios...

 

Ha comenzado un nuevo año electoral y cuesta encontrar propuestas electorales que promuevan cambios políticos alternativos creíbles. Analizando la provincia de Buenos Aires, tan endeudada, con ese gran conglomerado que es el conurbano (donde puede decirse que muchos dirigentes pasan muy rápido por la autopista y no todos serían reconocidos si bajan a recorrer sus calles y mucho menos encontrarían soluciones a tantas demandas), ¿cuál es tu opinión sobre el actual gobierno de Scioli y el rol de la Coalición Cívica, Unión Cívica Radical, la posición de Felipe Solá y la de Francisco De Narváez?

 

Ya hace mucho que no hay propuestas electorales, ni programas de gobierno y si los hay, nadie cree sinceramente que se vayan a cumplir. Cualquier gobierno en aras de mantenerse no dudaría en cambiar de programas o de posturas de un día para otro. Nadie sacrificaría posiciones en aras de mantener posiciones. Ya no hay más un Arturo Illia en la política argentina. El rol de oposición sería crear un consenso serio sobre un programa común de todo el arco opositor. Poner primero el programa de gobierno alternativo y que todos los hombres actúen en función de ése programa. ¿Será posible? ¿Los individualismos de los dirigentes lo permitirán? ¿Es posible hoy hablar de programas cuando la política se ha personalizado al punto que se sigue al gobernante aun cuando sea un mediocre y sin importar si tiene una línea de gobierno coherente? En mi opinión el programa de gobierno no tiene que ser muy ambicioso, ni generador de grandes expectativas, tiene que ser realizable y debe hacer mucho énfasis en la conducta de los dirigentes en el gobierno y sobre cuáles serían las sanciones para quienes violen las estipulaciones electorales.

 

Uno presupone que ante la crisis nacional e internacional se requiere mucha prudencia en los gastos en los gobiernos y en los particulares, en los municipios pero llega primero la crisis y los gastos aumentan. Se observan problemas anteriores al tema internacional y a la crisis con el campo y se viven momentos de tensión y de alarma por lo que se dice y se ve en el sistema productivo, envuelto además con tantas complicaciones del clima. En Olavarría, el principal de la séptima, por ejemplo, hoy se anuncia un "mega plan" de obras públicas que aseguran que "es el más grande de la historia" de ese distrito: 174 millones de pesos de Nación, 40 millones más que el presupuesto municipal (que es de 137 millones) y parece ser una alternativa para un momento de amenaza de recesión y de tensión social por amenazas de despidos. Prometen 2800 nuevos puestos de trabajo. ¿Ese deberá ser el camino que intenten otros distritos? ¿Cuál es tu impresión de las crisis municipales?

 

Los municipios tienen ingresos fijos, rígidos (las tasas municipales y la coparticipación impositiva), no tienen manera de incrementarlos. Sin embargo, aumentan y aumentan sus gastos, porque los intendentes no le hablan a la gente con sinceridad. Muchos creyeron que los buenos momentos iban a durar para siempre o que habían logrado encaminar la economía y cualquiera que sepa un cachito de historia argentina no podía suscribir tanto optimismo. Estas crisis se han resuelto históricamente con devaluaciones. Si se devalúa el déficit fiscal pierde importancia. Y los asalariados y los sectores más pobres de la población pagan con su enorme sacrificio la campaña política personal de los gobernantes que se hacen propaganda gastando dinero que no tienen y que si lo tuvieran les pertenece. No hay nada más retrógrado que el gasto público improductivo.

 

¿Qué balance se puede realizar de los tres gobiernos de Mariano Grau y qué sería interesante que haga el votante radical?

 

No hay grandes realizaciones y debiera mejorar la prestación de los servicios públicos, pero su talón de Aquiles va a ser el mismo de todos los gobiernos anteriores, el incremento innecesario del gasto público. Ojalá que ese exceso no le traiga inconvenientes en el 2009. En cuanto al votante radical es la víctima de las ambiciones de los dirigentes radicales, de todos ya que unos y otros, todos por pura ambición, postergaron al partido y dieron prioridad a sus propios intereses. Algunos creyeron que esos intereses pasaban por quedarse en el partido en una concepción muy cerrada y otros creyeron que les convenía irse. Todas las decisiones de los tres sectores (los que apoyaron a Lavagna, a Carrió y a Cristina Kirchner) se tomaron mirando encuestas y con especulaciones personales, no respondieron a convicciones. No todos deseaban ganar, algunos se contentaban con un lugar expectante en el espectro opositor. No conozco a ninguno que haya alentado una u otra posición y haya terminado en su casa, lo que demuestra que había otros intereses. La experiencia ha demostrado que la división partidaria ha sido nefasta. Lo lógico sería que el votante radical exija una reunificación partidaria sobre la base de los viejos principios del radicalismo, pero esto hoy es muy difícil.

Ojalá que se discuta y se logre una reunificación verdadera no por conveniencia, sino por adhesión a los principios radicales que hoy cuesta ver reflejados en los que se dicen radicales.

 

¿Qué balance se puede realizar de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner?

 

Si bien el balance es negativo (hoy hay mucho populismo y eso confunde pues puede parecer progresista), en los primeros tramos de su gestión tuvo actitudes significativas en materia de deuda externa, Corte Suprema, derechos humanos y algún atisbo de política internacional independiente. Pero se ha ido degenerando y ya no representa una clara opción progresista. Es que si los partidos políticos no funcionan y la gente no cree en la política, la única manera de gobernar hoy la Argentina es con "aparatos", con estructuras que se alimenten de los fondos públicos, la "caja" y cuando Kirchner advierte esto y se da cuenta que con la transversalidad no va a avanzar, deja de lado ésa opción y vuelve al pragmatismo de siempre, pues al fin y al cabo si no hubiese sido por ese pragmatismo de estar primero con Menem y luego con Duhalde, sin estar con nadie en definitiva, no hubiese llegado a nada. La política es hoy en todo el mundo el juego de permanecer en el poder, el de mantenerse. Todo lo demás es secundario, al hombre político sólo le interesa el cargo público. Y si el próximo gobierno no es kirchnerista habrá que ver si pude conseguir adhesiones sin caja. Esta es la gran duda de la política argentina para los próximos años. ¿El dirigente político o el gobernante conseguirán adhesiones desinteresadas, sólo movidas por la admiración y la coincidencia ideológica o por las ventajas concretas y materiales que pueda brindar a sus seguidores? A mí parece que ya no va a haber líderes. Es que nadie quiere ser liderado a la vieja usanza. Si no hay ventajas no habrá apoyos. Ya nadie da nada si no le dan algo a cambio...